
El pasado mes de Diciembre viajé a Praga. Preciosa y elegante ciudad, si señora. Al pasear por sus calles tenía la sensación de andar por la vieja europa, aquella de los reyes y los cortesanos, de los grandes salones repletos de brocado y oropel y las grandes celebraciones a ritmo de música de mozart o strauss .... y fijate que han vivido años y años de comunismo ... que también se percibe no te creas.
El estadio de Strahov, por ejemplo, es alucinante. En este momento es como un inmenso mausoleo al explendor del comunismo, sus gradas grises han sido tomadas sin decoro por la vegetación y los cascotes de cemento caen aquí y allá desafiando esa estructura rectilínea y ordenada, haciendo que su pretensión de grandiosidad provoque cierta penita.
Eso si, la residencia de estudiantes que hay al lado extendiéndose por todo lo alto de la colina es el sitio más vivo y especial que me he encontrado en mucho tiempo, y el descenso de esa colina, un bosque en realidad, hacia la ciudad, tanto de día como de noche despierta todos los sentidos y los deleita de una manera muy muy especial.
Por qué cuento todo esto? Pues porque hace algún tiempo que tengo la costumbre de interesarme por la literatura, y también el cine, del país que voy a visitar .... y así cayó Bohumil Hrabal en mis manos. Y no es por desprestigiar a Kundera, pero Hrabal me gusta má
s.Trenes rigurosamente vigilados se escribió en 1966, y en 1968 la película basada en este libro y dirigida por Jirí Menzel obtuvo el oscar a la mejor película extranjera. Ambos son muy recomendables, libro y peli.
Bohumil Hrabal empezó a escribir con 49 años, y después de la ocupación soviética de la actual república checa, digamos que no era un ciudadano muy querido. Siempre vivió como uno más en su país, y murió, en 1997 cuando cayó por una ventana ... aunque algunos dicen que él lo decidió así.
Trenes rigurosamente vigilados habla de una estación de trenes en la república checa durante la segunda guerra mundial. Mientras suceden grandes acontecimientos para la humanidad, el personal de la estación sólo los ve pasar en forma de trenes alemanes que van y vienen del frente ... o no se sabe de donde. Y su vida sigue, con sus preocupaciones, sus amores, sus bromas y sus problemas laborales y personales .... pero eso no quiere decir que no sean conscientes de lo que sucede y actúen en consecuencia, pero no son héroes, son personitas como tu y como yo.
Bohumil Hrabal empezó a escribir con 49 años, y después de la ocupación soviética de la actual república checa, digamos que no era un ciudadano muy querido. Siempre vivió como uno más en su país, y murió, en 1997 cuando cayó por una ventana ... aunque algunos dicen que él lo decidió así.
Trenes rigurosamente vigilados habla de una estación de trenes en la república checa durante la segunda guerra mundial. Mientras suceden grandes acontecimientos para la humanidad, el personal de la estación sólo los ve pasar en forma de trenes alemanes que van y vienen del frente ... o no se sabe de donde. Y su vida sigue, con sus preocupaciones, sus amores, sus bromas y sus problemas laborales y personales .... pero eso no quiere decir que no sean conscientes de lo que sucede y actúen en consecuencia, pero no son héroes, son personitas como tu y como yo.
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